
28 de junio, 2026
Viajar a una Copa del Mundo es, para muchos, un horizonte lejano, casi inalcanzable. Sin embargo, para Claudio Ordoñez, ese sueño se materializó gracias a un incentivo de su empresa, Naldo, que lo llevó a vivir en primera persona el partido de Argentina contra Austria en Dallas, Estados Unidos.
Más allá del resultado futbolístico, lo que Claudio se trae de esta experiencia es la magnitud de un evento que combina la pasión argentina con la imponente infraestructura estadounidense. Desde el confort de un estadio climatizado en medio del calor texano hasta el fervor de los banderazos, el viaje se convirtió en un recuerdo imborrable. Claudio es gerente de Naldo Lombardi, sucursal General Pico, y llegó a la Copa del Mundo con un premio incentivo que ganó en la empresa.
Uno de los puntos destacados por Ordoñez fue la organización. "De otro planeta", describió al referirse a la logística para ingresar y salir de los estadios, así como la tecnología aplicada, destacando las pantallas gigantes que transforman cada partido en un espectáculo visual. Además, la oportunidad de compartir espacio con figuras cercanas al plantel argentino, como el padre del "Dibu" Martínez, le otorgó una dimensión humana a la vivencia mundialista.
Pampadiario: Claudio, ¿cómo viviste el impacto de llegar a un estadio como el de Dallas?
Claudio Ordoñez: Fue una experiencia inolvidable. Salimos a las 8 de la mañana con 37 grados de calor, pero al entrar al estadio, que es totalmente climatizado, a los 15 minutos ya teníamos frío. Es una infraestructura gigante, al estilo yanqui, con una pantalla que debe ser la más grande del mundo. Es difícil de explicar; es imponente.
Pampadiario: Se dice mucho que en Estados Unidos no se siente el "clima mundialista" como en otros países. ¿Qué viviste vos?
CO: Yo sí encontré clima mundial. Estuve en el banderazo el día previo y era una locura. El hotel estaba lleno de argentinos y japoneses. Incluso el estadounidense está enamorado de Messi; íbamos caminando y desde los autos nos gritaban su nombre. Además, Dallas preparó predios gigantes con pantallas donde se vive el partido como si estuvieras en la cancha. La pasión se sentía en todos lados.
Pampadiario: Verlo a Messi jugar en vivo, ¿es distinto a la televisión?
CO: Totalmente. Es un jugador distinto, de otro planeta. No lo digo por fanatismo; verlo moverse en la cancha es algo totalmente diferente. Fue una emoción única cuando empezó a sonar el himno y vi semejante bandera desplegada en el campo. Sentí: "Guau, estoy cantando el himno de mi país".
Pampadiario: Mencionaste el encuentro con el padre del "Dibu" Martínez, ¿qué te contó?
CO: Fue muy casual, estábamos desayunando espalda con espalda. Me acerqué, lo saludé y me dijo que los mismos jugadores estaban impresionados con el estadio. Al parecer, el hecho de jugar adentro con esa temperatura los ayudó muchísimo y quedaron encantados con la cancha.
Pampadiario: ¿Qué consejos le darías a la gente que está pensando en viajar para las próximas instancias?
CO: Hay que estar preparados para los costos. La reventa oficial y no oficial es muy cara, con entradas que parten de los 2.500 dólares en adelante. Los precios para comer varían mucho, pero sí, es un viaje costoso. Lo importante es que, incluso sin entrada, los puntos de encuentro y las fan zones que armaron son una fiesta hermosa donde se vive el Mundial al máximo.