Candela Bagato, estudiante de 16 años, compartió su experiencia en el Colegio Agropecuario de Realicó durante una visita al Ceret. Entre la exigencia académica y la vida en comunidad, la institución se consolida como un semillero de futuros profesionales del agro.
La educación técnica en nuestra región tiene en el Colegio Agropecuario de Realicó un referente ineludible. Con un modelo de jornada extendida que combina la formación convencional con la práctica intensiva, la institución atrae a jóvenes de diversas localidades que eligen apostar por una educación con una marcada orientación hacia el campo.
En el marco de una reciente visita al Centro de Experimentación y Capacitación en Tecnología Agropecuaria (Ceret), Candela Vagato, alumna de 4º año, dialogó con Radio 5 sobre lo que significa cursar en esta institución. A sus 16 años, Candela —oriunda de Villa Sauce— vive la realidad de un sistema educativo que requiere dedicación a tiempo completo.
Un modelo de doble jornada
El ritmo diario de los estudiantes en el Agropecuario es exigente. Según detalló la alumna, la dinámica se divide claramente: “A la mañana tenemos la escuela convencional, y a la tarde es todo lo agropecuario”. La jornada arranca a las 7:20 y se extiende hasta las 17:30, un formato que, en palabras de la propia estudiante, implica que “estás todo el día enfocado en el colegio”.
Esta carga horaria no es casual. El plan de estudios integra prácticas fundamentales para el sector, incluyendo módulos de huerta, apicultura y manejo de maquinaria agrícola. “Se sale con mucho conocimiento agropecuario y están muy bien informados”, destacó Vagato, subrayando el valor de la formación técnica que reciben los alumnos.
Una elección de vida
Para muchos jóvenes, ingresar al Colegio Agropecuario significa mucho más que elegir una orientación escolar; implica, en muchos casos, dejar el hogar a temprana edad para residir en Realicó. “Es una decisión bastante fuerte salir con 12 años de tu casa a estar lejos”, reflexionó Candela, quien destacó que esa es la realidad de la mayoría de sus compañeros, provenientes de diversos puntos como Unión, Castex , Embajador Martini y hasta Neuquén.
Pese al desafío, el sentido de pertenencia es alto. Al consultarles sobre el futuro, la tendencia es clara: la gran mayoría de los egresados opta por seguir carreras afines como Ingeniería Agronómica o Veterinaria, aunque la formación recibida también les otorga las herramientas necesarias para insertarse en el mercado laboral agropecuario con solidez.
La experiencia del Colegio Agropecuario de Realicó trasciende los libros de texto. Es, en esencia, un entorno donde la vocación y el conocimiento se encuentran, formando a los futuros profesionales que motorizarán el desarrollo productivo de nuestra región.