28 de julio, 2026
El fiscal Damián Campo detalló en exclusiva los avances de la causa a un mes del golpe. Cómo según la Fiscalía "operó la banda, el rol clave de una exsocia", el seguimiento milimétrico con un Ford Focus y el fuerte impacto social de un hecho que conmociona a la comunidad.
A un mes del golpe que sacudió a la región por su magnitud y las características de los involucrados, la investigación judicial por el robo de 250.000 dólares avanza con pasos firmes. En diálogo exclusivo, el fiscal Damián Campo expuso los detalles de una planificación quirúrgica basada en información privilegiada, un minucioso seguimiento fílmico y una red de complicidades que incluye a figuras de peso en el ámbito comercial local.
Una planificación con información desde adentro
Desde el inicio, la hipótesis central del Ministerio Público Fiscal se consolidó sobre una premisa ineludible: el robo no fue al azar. Los autores contaban con datos precisos y de primera mano sobre la víctima.
Sabían exactamente que el damnificado guardaba una importante suma en moneda extranjera, conocían sus rutinas, sabían con certeza que la vivienda iba a quedar deshabitada en esa franja horaria y dominaban detalles logísticos tan íntimos como el lugar exacto donde se dejaba la llave para ingresar al inmueble.
“La modalidad delictiva, el horario y las primeras imágenes aportadas por el propio damnificado daban cuenta de que era una persona que iba con determinada información privilegiada sobre cómo ingresar y demás”, destacó el fiscal Damián Campo.
El rompecabezas fílmico: seguimientos, bicicleta y un Ford Focus
Uno de los pilares fundamentales que robusteció la teoría fiscal fue el titánico trabajo de análisis de cámaras de seguridad llevado adelante por la Comisaría Primera. Gracias al relevamiento minucioso de horas de grabación y un rastreo hacia atrás, los investigadores reconstruyeron el minuto a minuto del operativo: Campo explicó lo siguiente:
Mediodía: Se registra la presencia de uno de los sospechosos, identificado como Torres, en las inmediaciones de su domicilio con el rostro descubierto y portando las mismas prendas que utilizaría horas más tarde durante el ilícito. En ese lapso, se reúne con otro de los implicados.
Horas previas (14:45): Un automóvil Ford Focus, propiedad del comerciante Claudio Árex, transita por la zona, se detiene a recoger a Torres y marca el inicio de la sincronización final.
Intento fallido y alternativas: Cerca de las 15:30, el coimputado de apellido Bajo intenta ingresar por primera vez a la vivienda utilizando una bicicleta. Al no hallar la llave en el sitio previsto, se retira temporalmente y recorre los alrededores de la manzana (calles 7, 8 y 10) buscando puntos de acceso alternativos, permanentemente custodiado y flanqueado por el Ford Focus.
Consumación y huida: Tras dejar la bicicleta en la casa de Torres, Bajo asciende nuevamente al Focus y es trasladado hasta el lugar del hecho. Accede a la propiedad tras saltar un tapial lindante. En la huida, es recogido nuevamente por sus cómplices, trasladado al domicilio de Torres —donde se cambia de ropa— y posteriormente llevado de regreso a su vivienda en otro vehículo propiedad de Torres (a nombre de su pareja).
El factor comercial y la situación procesal de los imputados
La causa adquirió una dimensión pública inusual debido al perfil de los coimputados. Entre ellos se destaca Claudio Árex, un comerciante y vecino sumamente conocido en la comunidad, cuya vinculación al expediente generó un fuerte impacto social y mediático.
Consultado al respecto, el fiscal Campo aclaró que el Ministerio Público actúa sobre evidencias objetivas y que, por el momento, Árex transita el proceso bajo la condición de inocencia:
Claudio Árex: Al carecer de antecedentes penales y enfrentarse a una escala penal inicial excarcelable (a partir de un año de prisión), el juez determinó que el arresto domiciliario resulta suficiente para cautelar los riesgos procesales, contemplando eventuales salidas alternativas o reparaciones patrimoniales.
Torres: Con un panorama procesal sustancialmente más gravoso, permanece detenido de manera preventiva. Cuenta con una condena anterior por delitos contra la propiedad cumplida en 2023, lo que implicaría una pena de efectivo cumplimiento y declaración de reincidencia en caso de ser hallado responsable.
La lupa sobre la exsocia y la hipótesis de ampliación
La trama judicial no se agota en los cuatro coimputados actualmente formalizados. La fiscalía mantiene bajo estricta investigación a Luna, una mujer que al momento de los hechos se desempeñaba como socia comercial del damnificado y que mantenía estrechos vínculos con los demás coimputados. Según la querella y la Fiscalia "el rol de Luna es clave: el día del robo, solicitó a la víctima que la acompañara a otra localidad bajo el pretexto de firmar contratos, maniobra que habría garantizado la ausencia del propietario en el domicilio durante la franja horaria crítica". Herrero asegura lo contrario, que fue Prada quien le pidió a Luna que lo acompañara.
A un mes de iniciada la causa, la investigación permanece abierta. Las próximas aperturas de telefonía celular a cargo de la Brigada de Investigaciones podrían arrojar nuevas sorpresas, sin descartarse la imputación de más actores en una organización que demostró una alta sofisticación logística.
Del botín sustraído, valuado en cuarto de millón de dólares, por el momento la justicia solo ha logrado secuestrar sumas menores (800 dólares en un domicilio y 700 en otro), mientras continúan las diligencias orientadas a dar con el paradero del grueso del dinero.