Cada 4 de agosto se celebra en Argentina el Día del Panadero, una fecha que homenajea a quienes, desde la madrugada, trabajan para que el pan, las facturas y tantas otras especialidades lleguen frescas a la mesa de los vecinos. La conmemoración recuerda la fundación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, creada el 4 de agosto de 1887 e impulsada por el dirigente anarquista Ettore Mattei, considerada un hito en la organización del gremio.
En ese marco, el móvil de Radio 5 visitó la tradicional panadería Chilito, donde dialogó con Maxi Arce, conocido por todos como "El Chueco", quien lleva 16 años trabajando en el lugar y más de dos décadas ligado al oficio.

Aunque reconoce que no siempre recibe demasiados saludos en esta fecha, asegura que el cariño de la gente siempre está presente. "Sí, saludan siempre", comentó entre sonrisas.
Un oficio que exige precisión
Actualmente, Arce participa en la elaboración de una amplia variedad de productos, desde pan de miga, chipá, medialunas y sándwiches hasta diferentes especialidades de panadería. Sin embargo, reconoce que no todo es igual de sencillo. Lo hace junto a Ruben y todo un equipo.
"El pan de miga tiene muchas mañas", explicó. Según detalló, lograr una buena pieza requiere que la masa llegue perfecta al molde, que conserve la forma y que tenga la textura adecuada.
"No se puede pasar de agua, la masa tiene que estar bien. Hay que pesar todo y trabajar con mucha concentración", señaló.
Aunque hoy se desempeña como segundo panadero junto a Rubén, asegura que los años de experiencia le dieron el conocimiento necesario para desenvolverse en todas las tareas del obrador.
La pasión por la panadería
Cuando le preguntaron qué es lo que más disfruta hacer, Maxi no dudó: la pastafrola y los productos dulces ocupan un lugar especial entre sus preferencias.
Más allá de eso, remarcó que le gusta el trabajo en general y que nunca perdió el entusiasmo por el oficio.
"Hace más de 20 años que trabajo en panadería y siempre me gustó", afirmó.
La jornada comienza temprano. A las 6 de la mañana ya están en marcha para producir hasta el mediodía y abastecer a los clientes que, cada día, eligen a la panadería para llevar pan, facturas o alguna especialidad.
Un rubro que también evoluciona
Arce explicó que la panadería cambió mucho con el paso del tiempo. Las harinas, las mantecas y las materias primas se modifican constantemente, obligando a adaptarse en cada elaboración.
"Todos los años cambia la harina, cambia la manteca, todo cambia", comentó.
Además, destacó que hoy existen premezclas que facilitan algunos procesos, tanto para quienes elaboran en sus casas como para las propias panaderías.

En su Día, Maxi Arce representa a tantos trabajadores que, mientras la ciudad todavía duerme, ya están amasando, horneando y preparando los productos que acompañarán el desayuno, el mate o la mesa de cada hogar. Un oficio silencioso, de esfuerzo diario y profundamente arraigado en la identidad de General Pico.